CONTINÚAN LAS TOMAS....EL FUTURO YA LLEGÓ

- En otro lugar, una historia similar.
("El futuro ya llegó"...Así cantaba el Indio Solari con los Redonditos de Ricota)
Debiera haber alcanzado, allá, por los noventa, una mirada fugaz desde arriba, para poder entender que sólo era cuestión de tiempo.
Recuerdo el impacto visual, conceptual, (y emocional) que me causó visitar la casa de unos amigos en un barrio privado del Tigre por aquella época: barrios muy humildes, asentamientos muy precarios, prácticamente "pegados" a un country con casas cómodas, agradables parques, pileta...
“Son dos mundos, pensé, entonces”. (Pero no lo eran, claro está). También pensé muchas cosas más, supongo, que ya no recuerdo.
Luego, al llegar a destino, me vino a la mente aquella frase de la Divina Comedia “De rosas está sembrado el camino al infierno” . Pero faltaba mucho más infierno.
También pensé que la falta de perspectiva, de programa y etc. de los partidos políticos que piensan la política como un espacio social de transformación, hacía imposible en aquel entonces organizar una demanda social constructiva y conciente. Entonces, los militantes,como se decía en la jerga, nos fuimos a pintar la casa. (Alguien va a entender esto).
No fueron pedazos del Muro de Berlín lo que se nos cayó en la cabeza, como decía, una militante política (de derecha) con apellido estremecedor, por aquel entonces. Fue, en cambio, la certeza de que la sociedad era un mosaico de contextos y situaciones para los cuales no podíamos acertar explicación, enfrentados ideológicamente a un sector de la sociedad, para los que asumir su éxtasis de consumo era todo lo que parecían haber ansiado en su vida. El sueño americano se profundizaba al mismo tiempo que crecía el monstruo de la marginalidad. Pero todavía era un cordero manso y depositario de la lástima de la clase media. (“Pobre gente pobre”). Crecía el trabajo informal, con el aumento de la tercerización, los talleres clandestinos, la trata de personas con diversos fines.
Del robo del pasacassette pasamos al asalto a mano armada. De la marihuana al paco.
Pero no fue suficiente. Seguimos sin ver. Sin apostar a la educación. A la construcción de viviendas, al mejoramiento de la salud pública…
Después cortaron las rutas, pero los corrieron. Y a veces hubo muertos. Pero sólo eran marginales. Y ya sabemos que lugar ocupan los marginales en el imaginario social. Un pequeño costado, molesto, olvidable.
Pero ocupar espacios, lo que se dice ocupar con c o con k, eso ya era impensable.
Y a pesar de los intentos oficiales, las cifras hablan.
(El link que sigue nos lleva a una nota muy esclarecedora al respecto)
Y ahí va otra que me interesó:
A pesar de los planes sociales sigue habiendo pobres y cada vez más.
“Ahora hay menos pobres”, nos dijeron. Habría que caminar muy lejos del barrio para poder creer en esto.
Y tal vez eso fue lo que pasó. Siempre me pareció acertada la iniciativa de entregar planes sociales pero es muy probable que haya faltado un eficaz seguimiento, contextual, de cada familia, barrial, para acompañar el camino desde la dependencia oficial a la independencia económica. No obstante, los planes estatales de asistencia, conllevan cierta eficacia en sí mismos, ya que posibilitan la construcción de un vínculo entre una persona fuera del sistema al ámbito formal. Pero este es un vínculo que debe fortalecerse y enriquecerse. Si un proyecto social se sostiene en la entrega de (digamos) doscientos pesos por mes, entonces no hicimos mucho.
Saludo la sabia decisión del gobierno en no reprimir. Es una apuesta, primero al reconocimiento de la legalidad del conflicto y después a intentar solucionarlo. Es un camino largo y no creo que Duhalde, precisamente, sepa “como se hace”.
Para terminar, creo que finalmente la política es un tema de escala, de perspectivas y de sueños compartidos.
Somos muchos en Argentina los que estamos dispuestos a trabajar, voluntariamente, por nada, (no, por nada no, por el futuro de nuestra especie) a caminar y a recorrer barrios, y a prestar oídos, a colaborar desde donde se pueda.
Sólo necesitamos organización y decisión.
Yo, ya tengo las zapatillas puestas.
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