Las fiestas me dejaron: los buenos deseos de los buenos amigos, algunos regalitos, un deseo cumplido: una Navidad sin arbolito, una pc a reparar y algunas certezas, entre ellas, que nuestros prejuicios pueden ser tan letales como…un arma blanca, por ejemplo, un mal bisturí de cirujano…o un bisturí ausente, en el peor de los casos.
25 de diciembre. Ciudad de Buenos Aires, Hospital Santojanni, un adolescente, digamos de diecisiete años, llega a la Guardia con una fuerte neuralgia, fiebre. Diagnóstico médico: “borrachera” (a secas).
Dos horas más tarde, la misma Ciudad, Hospital Vélez Sarsfield, otros médicos, otro diagnóstico: Insolación. Respuestas esperables, pienso, después de todo nadie desea trabajar en navidad.
¿Pero que pasaría si en lugar de insolación hubiéramos estado en presencia de un cuadro clínico más comprometido?
Por ejemplo, ¿si al chico le hubieran pegado en la cabeza con un objeto contundente, digamos una botella, y su malestar hubiera sido el producto de una hemorragia?
Como todo lo que puede suceder finalmente sucede, este episodio sucedió.
Y así fué.
Localidad de Parque Leloir, Partido de Moreno, fiesta de egresados, boliche “Cool Site”, 13 de Diciembre del 2010.
Nicolás Collazo, 17 años, es herido por la espalda con una botella. Después de llamar (sus amigos) tres veces a la ambulancia, (el sitio no tiene sala de primeros auxilios), y de llegar cuarenta minutos tarde, no recogerlo en el lugar, debiendo Nicolás desplazarse ciento cincuenta metros, mientras se desangraba. Al llegar al hospital zonal, los médicos se niegan a atenderlo por considerar que padecía una intoxicación (borrachera, otra vez) pasajera. Nicolás (si repito el nombre es porque necesito recordarlo muchas veces), muere, más tarde en un hospital de la Ciudad.
fuente:http://www.tn.com.ar/sociedad/126704/moreno-un-joven-recibio-un-botellazo-en-la-cabeza-en-un-boliche-y-murio
Ante esta realidad, imposible, demasiado cruel para ser tolerada, no tengo nada que agregar. Sólo espero que los responsables de mala praxis paguen su culpa.
Pienso, sí, no puedo dejar de hacerlo, que la ciencia, que sigue siendo un milagro para la humanidad, se transforma otras veces, en una limitación insuperable, por cuestiones de clase social, de status…o de letargo intelectual.
Letargo que generalmente nos adormece y, al decir de Huxley, nos clausura las “Puertas de Muro” hacia una percepción del Otro como infinito.
“Pero el hombre que regresa de la Puerta del Muro (1) ya nunca será el mismo que salió por ella. Será más instruído y menos engreído, estará más contento y menos satisfecho de sí mismo, reconocerá su ignorancia más humildemente, pero, al mismo tiempo, estará mejor equipado para comprender la relación de las palabras con las cosas, del razonamiento sistemático con el insondable Misterio que trata, por siempre jamás, vanamente, de comprender”.
(1) Puerta del Muro: se refiere a las experiencias trascendentales a través de las cuales ampliamos nuestra percepción y con ella nuestra sensibilidad, ver libro.Libros Clásicos: Las Puertas de la Percepción, Aldous Huxley, Buenos Aires, Sudamericana, 1956

